Thursday, 8 November 2007

Nuestras primeras vacaciones: el valle de Langtang



Finalmente tomamos nuestras primeras vacaciones desde que llegamos a Nepal hace ya más de 7 meses… aunque Simon trabajó el 1er día ya que el "Thulo manche" (el gran jefe) le requería para terminar un reporte.

El sábado, al llegar a la estación de autobuses, nos dijeron que no había ningún asiento disponible en los próximos 4 días hacia nuestro destino. Era el comienzo de los festivales de Dashain, y mucha gente viaja para reunirse con sus familias, con lo que todos los autobuses van a tope… o más. No cabe un alma ni en los techos de los autobuses :)

Una agencia de viajes nos consiguió un jeep para la mañana siguiente… y a la vista del trazado que recorrimos, gracias a Dios que todos los billetes de autobús se habían vendido!!! De los 120 Km., únicamente la mitad de trayecto estaba pavimentado. Las lluvias del monzón habían ocasionado deslizamientos de tierra que se llevaron parte del camino – no sé como un autobús podría pasar. Los que si pasaban eran enormes grupos de ovejas que venían del Tibet con destino a Katmandú, donde serian sacrificados durante los festivales.

Tardamos 7 horas para llegar a nuestro destino (Syabru Bensi), un pequeño pueblo donde el rió Langtang encuentra el Trisuli, muy cerca de la frontera con el Tibet. Y después de estas 7 horas sentados en el jeep, nos apetecía movernos un poco con lo que empezamos a subir valle arriba. 2 horas más tarde llegamos a un simple hospedaje donde pudimos ducharnos (un cubo de agua caliente) antes de que el sol desapareciera, y nos instalamos en frente de la estufa del comedor. Hacia las 7:30 de la tarde ya nos metimos en el saco de dormir.

A las 6 de la mañana del día siguiente empezamos a subir el desnivel de 1,800 metros planeados para ese día, con destino al pueblo de Langtang (3,400 metros). Dejamos el denso bosque y el estrecho valle al llegar a Ghora Tabela (2,900 metros) para entrar en un valle algo más amplio con arbustos bajos y vistas a algunos picos nevados.

Cada 1-2 horas encontramos algún hospedaje y en Langtang tuvimos la suerte de entrar en "Eco Guest House": súper limpio, ducha de agua caliente gracias a los paneles solares, habitaciones pequeñas pero con vistas preciosas y una encantadora señora que cocinaba en su cocina de barro una deliciosa sopa de patatas, pan tibetano… y cualquier otra cosa que desearas.

El día siguiente, entre que amaneció algo nublado, el hospedaje era muy agradable y las piernas notaban el desnivel del día anterior, decidimos quedarnos un día extra en Langtang… y fue todo un acierto pues al rato, el viento empezó a soplar y la lluvia no cesó de caer – era nieve unos pocos metros mas arriba.

Mientras afuera la lluvia caía con fuerza, nosotros nos quedamos delante del fuego observando, desde la ventana, la vida cotidiana del pueblo, comiendo, leyendo y hablando con la señora del hospedaje. Hablaba un inglés muy decente, nepalí y tibetano. La mayoría de la gente que vive en el valle son de origines tibetanos y utilizan el tibetano como lengua principal.

Los lugareños pueden recolectar la hierba de la tierra del gobierno un día a la semana y ese era el día. "Arbustos humanos" (hombres, mujeres y niños con enormes fardos de hierba en sus espaldas) pasaban por delante de nosotros. La hierba es crítica para que los animales sobrevivan el duro invierno, cuando personas y animales viven en el interior de las casas y establos durante 2 meses.

La señora del nuestro pequeño hospedaje nos comentó que su marido había ido a Katmandú a recoger a sus 4 niños donde estudian y así reunirse para las fiestas. Langtang tiene una escuela pero el profesor esta más preocupado en cuidar sus campos y animales que en enseñar a sus alumnos, con lo que las familias con recursos envían a sus niños a escuelas Katmandú. La familia llego esa noche, junto con otros 11 turistas (y sus guías y porteadores) – estábamos al completo.

A las 6 de la mañana del día siguiente decidimos partir hacia Kiangjing (3,800 metros), el último pueblo del valle. Las nubes iniciales dieron paso a un cielo azul y a un sol brillante, permitiéndonos apreciar el precioso paisaje que encontramos en el nevado Kiangjing, rodeado de montanas de hasta 7,000 metros de altura. La pared del pico de Gangchenpo era extraordinaria… Fantástico.

Nos quedamos 2 días en Kiangjing para poder adentrarnos un poco más en el valle (Langshisa) y subir un par de picos cerquita del pueblo.

Inicialmente planeamos volver a Katmandú andando, pasando por la zona de lagos de Gosainkund y por el valle de Helambu. Pero finalmente volvimos por el mismo camino de ida y aprovechamos los días extra para descansar.

Kathmandu estaba vacío - todo el mundo marchó a sus pueblos para reunirse con toda la familia. Era el mejor momento para disfrutar de la ciudad.

Eso es todo por el momento. Recuerdos,

Laura

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